Inventos Españoles

 

 


 

 

  Enciclopedia Mecánica

 

Para la historia oficial, el padre intelectual del libro electrónico es Michael Hart. El filántropo estadounidense, fallecido en 2011, patentó la idea en 1971, iniciando desde entonces, con su Proyecto Gutenberg, una distribución de libros digitales que significó uno de los primeros movimientos de la cultura libre.

Hart fue pionero de la digitalización, pero existe un antecedente tecnológicamente más ambicioso. El sistema que Ángela Ruiz Robles, una maestra de escuela leonesa interesada por mejorar los métodos de enseñanza, patentó el 7 de diciembre de 1949 con el número de registro 190.698 y la denominación Enciclopedia Mecánica.

El prototipo se había fabricado en unos talleres de Ferrol. Funcionaba con carretes y bovinas, cada una de las cuales -un total de cinco, e intercambiables- se correspondía con una materia. Incluía luces, sonido y cristales de aumento. Y en cuanto a sus posibilidades de interacción, los usuarios podían insertar datos (números y palabras) mediante un sistema de huecos. Curiosamente, en las especificaciones del invento se habla de la posibilidad de utilizarlo de forma vertical u horizontal. También se recomienda a los editores su aplicación por una cuestión de ahorro.

Aunque la primera versión era de cobre, la profesora ya estaba trabajando en una evolución más ligera fabricada a partir de plástico y nailon. El Gobierno dio luz verde al invento de Ruiz Robles como soporte de enseñanza, pero la leonesa carecía de los medios necesarios para su fabricación.

Desde el 2006, la Enciclopedia formó parte de la Exposición del Museo Pedagógico de Galicia (MUPEGA) en Santiago de Compostela (La Coruña) hasta el 4 de mayo de 2012 que pasó a la Exposición permanente del Museo de Ciencia y Tecnología de Coruña.

Además de la Enciclopedia Mecánica en 1944 realizó el proyecto del Atlas Científico Gramatical con la finalidad de dar a conocer España. El atlas científico gramatical era un desplegable que contenía información de España y de la lengua española. Estaba dividido en unidades didácticas separadas pero con asociaciones de conceptos. De ese modo, el lector podía tener visible y relacionada la información geográfica de España, así como la gramática, fonética, sintaxis y morfología de la lengua española.

Después del atlas cientifico realizó El Método Taquimecanográfico. Se trataba de la propuesta de un nuevo método para taquigrafía, así como del diseño de una máquina taquimecanográfica que permitía implementarlo. Ofrecía un nuevo orden de signos y caracteres, con enlaces sistemáticos y un encadenamiento fácil y natural. De esa forma se garantizaba una lectura rápida y una traducción sencilla. Podía ser usado para el español y otros idiomas.

En España, recibió la Cruz de Alfonso X el Sabio en 1947; y hasta su muerte en 1975 no dejó de recibir premios en salones de inventos internacionales. En 1970, rechazó una petición de Estados Unidos para la revisión de sus patentes. La profesora deseaba que se desarrollaran en España.

 

 

 


 

 

  La Fregona

 

La aparición de la fregona de Manuel Jalón, inspirada en las mopas usadas en los cuarteles (aunque su antiguo colaborador Emilio Bellvis asegura que el invento es suyo en realidad) causó un impacto general allá por el año 1956. En principio surgió como un objeto liberador de la mujer, eminentemente feminista y que permitía a estas levantarse del suelo, no tener que estar arrodilladas para limpiar la casa. Hoy las cosas han cambiado y está considerado como un objeto símbolo del machismo, pero realmente representó un primer paso para la liberación de la mujer, y su impacto fue mundial.

Este invento lo ideó un ingeniero y oficial del Ejército del Aire, llamado Manuel Jalón Corominas, en 1956. La primera fregona se probó con éxito en Zaragoza. Consistía en un palo de escoba que, en su parte inferior, disponía de un penacho de fajas de algodón (la mopa). Estas fajas se escurrían en un cubo con unos rodillos que se accionaban por medio de un pedal. A partir de entonces se fue perfeccionando hasta que en 1965 empezó a fabricarse en plástico y con la apariencia que a todos nos es familiar. Manuel Jalón llegó a exportar su invento a más de treinta países y las ventas alcanzaron los tres millones de unidades al año.

 

 

 


 

 

  La jeringuilla desechable

 

Algo tan simple que ha hecho tanto bien... Manuel Jalón, inventor de la fregona, creó la jeringuilla hipodérmica desechable, algo que hoy en día nos parece tan normal que muchas veces no le damos el valor necesario. Su aparición hizo mucho por la higiene sanitaria y significó un gran avance gracias al uso de los plásticos en la no proliferación de enfermedades.

 

 


 

 

 

  El Autogiro (precursor del helicóptero)

 

El ingeniero Juan de la Cierva fue un aviador y científico español, considerado como uno de los grandes pioneros de la aeronáutica y la aviación. En 1920 construye su primer autogiro, aparato precursor del actual helicóptero. Especialmente importantes fueron sus investigaciones centradas en el uso de los rotores (indispensables para los helicópteros modernos).

El invento consiste en el fuselaje de un avión convencional, que dispone de una hélice frontal y un motor, y por encima del conjunto un rotor libre, que gira con la presión del aire generada durante el impulso horizontal del aparato, creando sustentación vertical. De este modo, el autogiro es capaz de prescindir de alas, o emplear unas muy simples. Un inicial problema con el que se enfrentó La Cierva consistió en superar la inercia de rotación que inducía el rotor (hoy evitada en los helicópteros mediante un pequeño rotor de cola o dos rotores contrarrotantes). Esta particularidad del rotor del autogiro, propiciada por girar siempre en un mismo sentido, la venció el ingeniero mediante un sistema de articulación que permitía al rotor inclinarse según las necesidades del vuelo. Además, este método permite maniobrar el aparato sin timones de dirección ni alerones.

Irónicamente, murió en un accidente aéreo cuando el avión Douglas en el que viajaba de Londres a Amsterdam se estrelló durante el despegue. Solo tenía 41 años, y durante mucho tiempo, su historia murió con él. Afortunadamente, desde 2001 existe un premio nacional de investigación que lleva su nombre.

 

 

 

 


 

 

  El Submarino

 

En 1859, el catalán Narcis Monturiol diseñó y construyó un buque sumergible impulsado manualmente. Pero esto no suponía ventaja alguna, hasta que, cinco años más tarde, incorporó a su nave un sistema de propulsión de vapor, el primero de la historia.

También tiene mucha importancia la innovación de Isaac Peral, nacido en Cartagena en 1851. En 1887, el teniente de la Armada e Ingeniero Isaac Peral diseñó y construyó el primer submarino de la historia (sin embargo, oscuros intereses dentro de la Armada Española hicieron que los altos estamentos desecharan el invento y dijeran que era un fraude y que un vehículo así no podía valer para nada). Este, ya tenía todas las funcionalidades básicas que se pueden observar en submarino militar moderno (motores eléctricos, sistema de navegación, torpedos capaces de alcanzar a un buque de superficie, periscopio, etc.), y supuso un avance científico y militar sin comparación para la época.

Su carrera profesional se inició en la Marina, aunque también ostentó el título de ingeniero. Sólo vivió cuarenta y cuatro años (pues lo mató un tumor cerebral), pero en ese tiempo tuvo oportunidad de introducir una invención que revolucionaría el mundo de la navegación: un buque submarino impulsado por energía eléctrica. La idea se centraba en diseñar y construir una nave de guerra, cuyo principal objetivo era poder disparar torpedos sin ser vista, protegida bajo la superficie de las aguas. Así, el proyecto se inició en Cádiz en 1887. En menos de un año, el submarino fue botado con éxito. Fabricado en acero, sus características técnicas comprendían un peso de casi ochenta toneladas, autonomía de casi cuatrocientas millas náuticas (más de setecientos kilómetros), una eslora de veintidós metros, sistemas de inmersión y propulsión eléctricos, doble hélice, un tubo lanzatorpedos y capacidad para dos de estos ingenios, cuyo alcance se cifraba en unos doscientos metros. Por desgracia, la Marina española no juzgó el proyecto lo bastante interesante, y rechazó la construcción en serie del submarino de Peral.

Peral, vilipendiado y humillado, enfermó de cáncer, que se complicó con una meningitis que le produjo la muerte con 44 años, sin haber recibido ningún tipo de reconocimiento. Además de este revolucionario invento, Isaac Peral fue padre de otras innovaciones, como el acumulador eléctrico que incorporaba el submarino, un tipo de ametralladora accionada por electricidad y un proyector lumínico.

 

 

 

 


 

 

  La Radio

 

El profesor de la Universidad de Navarra Angel Faus asegura que "el inventor de la radio no es Marconi, ni John Ambrose Fleming, ni Lee de Forest, Fesseden o David Sarnoff, sino el español Julio Cervera Baviera". Un español, Julio Cervera, había inventado la radio 11 años antes que Marconi (con el que colaboró posteriormente. De hecho Marconi nunca se apuntó el tanto, sino que fue reconocido al no haberse encontrado patente previa a su modelo, hasta ahora, cuando se ha restituido a Cervera tan importante honor a nivel mundial). Una vez más, fueron los medios extranjeros los que se hicieron eco del asunto, mientras en España se comentaba de pasada. Julio Cervera fue reconocido justamente como el padre de la comunicación sin hilos.

Este militar y científico español, experto en diseño de tranvías, murió en 1929.

 

 


 

 

  El Tren TALGO

 

El Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol apareció por primera vez en los años 40, y se considera a este como el primer tren moderno de la historia. Sus diseños eran realmente atractivos y modernos, buscando siempre la aerodinámica y el estilo. Durante bastantes años fueron los dominadores del mercado mundial, llegando a copar el mercado norteamericano desde mediados de los 60 hasta los 80 (de hecho gran parte de los trenes de los EE.UU. son TALGOs todavía hoy en día).

El archiconocido Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol fue el más ligero –como su nombre indica– de su época y uno de los más seguros. Su bajo centro de gravedad y la articulación entre vagones –también como su nombre indica– lo hicieron muy apreciado y popular, no sólo en España, sino en otros diversos países. Alejandro Goicoechea nació en la provincia vasca de Vizcaya y fue ingeniero militar, falleció en el año1984. Al servicio de la compañía de ferrocarril entre León y Bilbao fue concibiendo su tren, que empezó a desarrollar en 1936. Financiado por José Luis Oriol, el primer modelo de Talgo apareció en 1942, aunque el modelo llamado Talgo III, de 1964, fue el que obtuvo difusión internacional. Los modernos trenes de este tipo alcanzan los doscientos kilómetros por hora en vía convencional, gracias a un sistema que compensa la escasez de peralte en las curvas.

   

 

 


 

 

  La Calculadora Digital

 

Uno de nuestros inventores más importantes, Leonardo Torres Quevedo, fue el padre de las calculadoras digitales (y de otros tantos aparatos digitales, casi mágicos para la época, como el puntero láser o la máquina de escribir de Torres Quevedo). Realizaba los cálculos de forma autónoma (algunos de ellos bastante complejos). Todas las calculadoras científicas posteriores descienden del invento de Torres Quevedo, uno de los grandes matemáticos y científicos de la historia. Además, en la misma época inventó el Telekino, el primer sistema de control mecánico a distancia; Otro radio control (el primer mando a distancia); la máquina de escribir; el puntero láser; un modelo de dirigible semirígido; y el teleférico.

Leonardo Torres Quevedo dedicó grandes esfuerzos a estudiar las nuevas posibilidades que ofrecía la electromecánica. Comprendió que las máquinas podían desarrollarse mucho más de lo que se suponía, con la integración de diversas técnicas, para alcanzar fines totalmente novedosos. En 1914 escribió una obra fundamental en el campo de la Automática, palabra que él mismo introdujo en España. Esta obra, publicada tanto en nuestro país como en Francia, se tituló "Ensayos sobre Automática", y en ella Torres Quevedo entroncaba con los importantes trabajos de Charles Babbage (el verdadero precursor de la computadora). Desde el punto de vista práctico, diseñó una máquina de calcular capaz de almacenar dígitos decimales, realizar operaciones binarias y comparar cantidades. Esto lo hacía gracias a elementos electromagnéticos, y estaba controlada por medio de un programa de sentencias fijas. Este programa estaba almacenado sobre un conjunto de regiones conductoras en la superficie exterior de un cilindro rotante. Esta "memoria", tal y como la podríamos denominar hoy, incluía la primera formulación mundial de la aritmética de coma flotante. Con esta invención, Torres Quevedo se adelantaba veinte años a la computadora digital electromecánica. Otro derivado de sus estudios fue un aparato que se conoce como "El Ajedrecista", que pasó por varias versiones y se considera la primera contribución al campo de la inteligencia artificial.

   

 

 


 

 

  El Telekino

 

El ingeniero cántabro Leonardo Torres Quevedo fue un prolifero. Además de un dirigible que lleva su nombre, la máquina taquigráfica, diversas máquinas de escribir, el llamado "proyector didáctico" y un sistema de teleférico que se utilizó para unir Canadá y los Estados Unidos por encima de las cataratas del Niágara (todavía en uso hoy día), su mayor fama la obtuvo por su invento, de 1903, más importante: un aparato al que llamó "telekine" o "telekino", que permitía controlar mediante ondas hertzianas a otro aparato lejano. Un radiocontrol, precursor también del mando a distancia.

El título de la patente presentada por Torres Quevedo, con el número 31.918, fue: "Un sistema denominado Telekine para gobernar a distancia un movimiento mecánico". Este invento partió de una necesidad o un deseo: no arriesgar vidas humanas en las pruebas de su dirigible. El telekino funcionaba por medio de ondas hertzianas, de modo que cada señal hacía avanzar un paso a una rueda dentada. En función del número de señales, por medio de un conmutador, el aparato realizaba la maniobra que le era ordenada. Contaba además este invento con un sistema de seguridad que impedía la pérdida de la aeronave en caso de avería.

Aunque patentó el telekino en varios países -España, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos- y había encontrado una potencial aplicación bélica (guiar hasta su objetivo proyectiles) el proyecto se quedó estancado.

En el año 2006 el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) incluyó a Torres Quevedo entre los grandes de la ingeniería, nombrando el telekino.

 

 

 


 

 

  El Dirigible Semirrígido

 

Los más famosos dirigibles han sido y siguen siendo los ideados por el conde alemán Ferdinand von Zeppelin, cuyo primer modelo se construyó en 1900. Eran de tipo rígido, con una estructura interna que se mantenía estable con independencia del gas que con tuviera. Su mayor ventaja sobre un globo flexible estribaba en la superior gobernabilidad y estabilidad en vuelo, pero había también inconvenientes: su rigidez lo hacía imposible de transportar en tierra, disminuyendo su versatilidad de utilización, y resultaba más frágil que los globos sin armazón. Para evitar estos problemas, y teniendo en cuenta el gran interés militar en ese tipo de aeronaves, Leonardo Torres Quevedo puso en marcha su cacumen.

En 1902 presentó su idea en las academias de ciencias de Madrid y París. En su dirigible, Torres Quevedo había evitado una estructura rígida, pero conseguía esa característica tan idónea en vuelo mediante un sistema interior de cables flexibles que dotaban al aparato de rigidez por medio de la presión del gas de hinchado. El Ejército le prestó inicialmente su apoyo y pudo construir un primer modelo (el España) en 1905, en el Servicio de Aerostación Militar de Guadalajara. Pero el proyecto no cuaja del todo y Torres Quevedo se ve obligado a irse a Francia, donde la compañía Astra le compra la patente y empieza a producir sus dirigibles. A partir de 1913, varios aparatos nutren los ejércitos inglés y francés, donde realizaron labores de protección naval y reconocimiento. Durante la Primera Guerra Mundial incluso competirán con los fabricados por Zeppelín.

 

 


 

 

  El Teleférico

 

Un nuevo invento del genial Leonardo Torres Quevedo fue el teleférico (o funicular), creando el primero en el año 1887 bajo el nombre de aerotransbordador o aerocar. En un primer momento su invento es recibido con burlas en Suiza, sin embargo, tras construir un funicular en San Sebastian en 1907, el invento se convierte en un gran éxito mundial, construyéndose numerosos aerocars en diversas partes del mundo. El más famoso e importante de todos, se terminó de construir en 1916 en las Cataratas del Niágara, y todavía sigue utilizándose hoy en día bajo el nombre de Spanish Aerocar. De hecho fue un proyecto netamente español, creándose la Niágara Spanish Aerocar Company para la ocasión.

 
     
 

 

 


 

 

  El Traje de Astronauta

 

Un nuevo pionero vilipendiado y olvidado por nuestra historia. D. Emilio Herrera Linares diseñó el primer traje espacial de la historia, pero como tantos otros pioneros de nuestro país, solo ha obtenido el reconocimiento fuera de nuestras fronteras.

Científico y aviador (fue un alto mando del ejército republicano durante la Guerra Civil), colaboró con Juan de la Cierva y Leonardo Torres Quevedo en sus investigaciones y fundó el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, antecedente del actual Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

Comenzó a desarrollar la escafandra estratonáutica, antecedente del traje espacial, en 1928. Su intención era diseñar un atuendo ad hoc para su proyecto estrella, una misión en la que un globo debía superar la barrera de los 22.000 metros, el récord del momento, adentrándose en la estratosfera. Su traje espacial fue utilizado como diseño previo de los modernos trajes de astronauta, pero su pertenencia al bando perdedor de la Guerra Civil Española y su presidencia del Gobierno de la República Española en el exilio, causaron su ostracismo y persecución en la España de Franco. Pero aquel traje que luego adaptaría la NASA para incorporar en la carrera espacial estaba preparado para la prueba. Incluía un micrófono, un sistema de respiración, un protector para rayos ultravioleta y una serie de herramientas para manipular muestras.

En el exilio -vivió de sus patentes-, Estados Unidos le ofreció un puesto relevante en la carrera espacial, pero Herrera se negó. Quería ver la bandera española al lado de la estadounidense, y eso era mucho más que pedir la propia luna. En sus últimos años, se especializó en física nuclear. De hecho, era amigo de Einstein. Coronó su brillante trayectoria como ingeniero aeronáutico con valiosos estudios y proyectos sobre satélites artificiales.

Cuando Neil Armstrong regresó a la Tierra, quiso entregarle a un colaborador de Emilio Herrera una piedra lunar -hoy desaparecida- en muestra de agradecimiento a sus contribuciones a la carrera espacial. El español no pudo ver el histórico alunizaje. Había muerto en Ginebra en 1967, a los 88 años, después de una vida consagrada a la ciencia, aunque condicionada por su carrera militar.

   

 

 


 

 

  La Telemedicina

 

D. Rodrigo Sánchez-Arjona empresario y doctor en derecho, tenía la costumbre de viajar a las principales capitales europeas en busca de nuevas tecnologías para importar a España. En uno de sus viajes, regresó a casa fascinado por un aparato que iba a marcar la historia del siglo XX: el teléfono. Había visto en París los prototipos del modelo Gower-Bell.

Rodrigo Sánchez-Arjona, adquirió una pareja de este modelo, tras uno de sus viajes a París, donde se celebraba la Exposición Universal del año 1878, y pudo ver por primera vez uno de éstos teléfonos; pero fue su amigo el conde Mocel quién realmente los consiguó en Inglaterra y se los envió a Rodrigo a Fregenal de la Sierra.

El teléfono Gower-Bell fabricado en el año 1880 en Estados Unidos fue el primer tipo de teléfono utilizado en España, Japón, Inglaterra y otros países de Europa. De esta maneta se sustituyó el telégrafo de comunicación de Samuel Morse y al teléfono de manivela tipo magneto, precedente al Gower-Bell.

Su hijo los donó en 1929 a la Compañía Telefónica Nacional de España, con el fin de que fuera el primer teléfono exhibido en un futuro Museo Telefónico. Se encuentran expuestos en la Sala 1, junto con otros modelos, entre ellos centralitas de batería local.

Aunque en el territorio español ya existían experiencias de líneas telefónicas -la primera en Cuba, después en Barcelona y Madrid-, se reconoce a Sánchez-Arjona como el padre de la primera línea de teléfono autorizada del país. Fue la que unió el 19 de marzo de 1880 su pueblo natal, Fregenal de la Sierra, en Badajoz, con una finca de su propiedad llamada "Las Mimbres" situada al este de la ciudad bajoextremeña a ocho kilmetros. Se ha contado que el extremeño protagonizó desde allí, en 1880, la primera llamada telefónica nacional, pero no es cierto. Antes que él, Alfonso XII ya había charlado con su prometida, sita en Aranjuez, desde el Palacio Real.

Un año después, el 27 de diciembre de 1880, Sánchez Arjona financió otra línea, en esta ocasión mucho más extensa, entre Fregenal de la Sierra y Sevilla, un tendido de 150 kilómetros que amplió el año siguiente hasta los 184 Km., hasta llegar a Cádiz, batiendo el récord de distancia de una llamada telefónica, que hasta ese momento estaba en poder norteamericano, con una comunicación establecida a 45 millas (72,42 km) de distancia entre Boston y Providence.

Su obsesión por el teléfono le convirtió en un pionero de las telecomunicaciones. Contrario a los monopolios y enemigo de la burocracia -que frustró algunos de sus proyectos-, de hecho en años posteriores quiso crear una línea telefónica que uniese todas las localidades de la comarca de Fregenal de la Sierra, hecho que no llegó a consumarse debido a la falta de permiso desde la administración central del Gobierno de España. Fue uno de los primeros en preocuparse por el marco legal del sector.

También fue precursor de la telemedicina, tendencia tecnológica en alza que el extremeño inauguró, de forma anecdótica, cuando puso en contacto por teléfono al médico sevillano Antonio Rivera con el doctor de su pueblo para diagnosticar la enfermedad de su esposa.

 

 

 


 

 

  La energía solar

 

El ingeniero de caminos D. Federico Molero Giménez, se doctoró en la URSS en física donde emigró después de la guerra civil española. Fue allí donde el almeriense se convirtió en uno de los pioneros de la energía solar, no sólo desde el punto de vista de su estudio; también poniendo en funcionamiento auténticas centrales eléctricas.

En España, Molero había trabajado para la república como funcionario de obras públicas, especilizándose en las hidráulicas, labor que desempeñó hasta que empezó la guerra. Afiliado al Partido Comunista desde 1930, durante el conflicto participó activamente en la defensa de Madrid aportando sus conocimientos como ingeniero, completando trabajos -claves para la resistencia de la población- como la ampliación del Canal de Isabel II. Cuando acabó la guerra, se exilió.

La potencia comunista le nombró pronto director del Instituto de Energía Solar de la Academia de Ciencias, cargo bajo el que desarrolló todas sus investigaciones sobre energía solar. En el Cáucaso, donde las condiciones climáticas eran idóneas, el español aprendió a dominar una tecnología que medio siglo después generaría millones.

Su primera aportación a la disciplina fue la fabricación de unos discos parabólicos (espejos) para concentrar la radiación solar, una técnica que hoy se aplica masivamente en la fabricación de células fotovoltaicas y que es objeto de continuos proyectos de I+D. Además, concibió una caldera solar que convertía la energía concentrada en vapor. Las centrales diseñadas por Molero funcionaron a partir de 1945, y se sabe que fueron productivas a nivel industrial.

Mientras el fervor inicial por la energía solar se diluía, Molero regresó a España en 1966 donde se embarcó en el proyecto del trasvase Tajo-Segura. Había montado un taller enorme en Vallecas para desarrollar una de sus patentes, que permitía hacer canales de gran sección con una base prefabricada. Quería desarrollar todas sus patentes en casa. No le dio tiempo, tras una operación de úlcera de estómago, una peritonitis terminó con su vida en 1969, pero la historia de la tecnología terminaría por darle la razón.

 

 

 


 

 

  El Chupa Chups

 

El visionario empresario Enric Bernat tuvo una idea y la defendió al máximo: un caramelo con palo para chupar. Hoy en día, la marca Chupa Chups es reconocida en cualquier parte del mundo, y su logotipo, diseñado por Dalí, tiene la fuerza del de la Coca Cola (en el que estaba basado). Bernat convirtió una pequeña empresa familiar en una gran compañía, a base de trabajo duro y de muchos kilómetros con los muestrarios. Fue un pionero en el fenómeno del branding, y en el uso de expositores en los comercios en una época en la que eso de la marca no lo entendía nadie...

Innovación sencilla donde las haya: un palo hincado en un caramelo. Pero el chupa chups supuso una revolución en el mundo de estas golosinas. Con el palito, los niños podían comerse el caramelo con menor riesgo de atragantarse o de mancharse. El personaje de la televisión llamado Kojak popularizó universalmente el chupa chups, que llegó incluso a consumirse en el consejo supremo del partido comunista chino. Corrían los años cincuenta y España empezaba a recuperarse del desastre de la Guerra Civil. En este marco, Enric Bernat, un empresario con visión y ambición, que provenía de una estirpe de confiteros cuyo abuelo fue el primero en fabricar caramelos en España, tuvo la idea feliz de ponerle el palito al caramelo. La primera de estas golosinas, con palo de madera, apareció en 1958, y se comercializó al precio de una peseta, lo que no era especialmente barato. La sociedad se denominó inicialmente Granja Asturias, S.A.; aunque pronto –en 1964–, y visto ya el éxito del producto, cambió a su nombre actual: Chupa Chups, S.A. La difusión mundial del chupa chups comenzó enseguida. En los años setenta se comercializaba en países como Estados Unidos, la Unión Soviética, Japón, Alemania, México o Australia. Hoy día, sus ventas llegan a ciento setenta países, es decir, prácticamente a todo el mundo.

   

 

 


 

 

  El Futbolín

 

Alejandro Campos Ramírez, alias Alejandro Finisterre, fue un poeta, editor e inventor gallego conocido por crear el genial futbolín. En 1936 resultó herido en uno de los bombardeos de Madrid durante la Guerra Civil Española, y durante su estancia en el hospital, conoció a muchos niños heridos cuya mayor pena era la de no poder jugar al fútbol. Al recuperarse, y basándose en el tenis de mesa, encargó la construcción de su primera mesa de futbolín, con el objeto de dar ilusión a los niños mutilados durante la Guerra Civil. Como estos niños no podían jugar al deporte nacional, Campos construyó para ellos un juego de tablero con varillas metálicas y figuras de madera pintadas, en el que se simula un partido de fútbol con un balón también de madera.

Las empresas jugueteras no pudieron fabricar el producto en serie porque habían sido nacionalizadas por ambos bandos, siendo dedicadas a la manufactura de armas. Al terminar la guerra, la victoria del bando nacional golpista hizo que se exiliara en Francia, pero antes había patentado el producto en Barcelona que perdió mientras atravesaba los Pirineos a pie, lo que posteriormente causó que los jugueteros valencianos se apropiaran el invento como propio durante muchos años (aun así, y a pesar de no conservar la patente, numerosos diseños con su nombre seguían existiendo entre carpinteros y jugueteros españoles). Su vida estuvo llena de aventuras. En los últimos años de su vida se trasladó a Zamora para cumplir como albacea de su amigo el poeta León Felipe. Murió en 2007, y sus cenizas fueron esparcidas en el río Duero desde el puente de piedra de Zamora y en el Atlántico, desde Finisterre.

 

 

 


 

 

  La Grapadora

 

En 1920 se fundó en Éibar (Guipúzcoa) una sociedad denominada "El Casco", cuya inicial actividad se centró en la producción de revólveres, destinados principalmente a la exportación. A partir de 1929, la crisis económica mundial obligó a "El Casco" a reconvertirse en la creación de material de oficina, llegando a lo más alto con la grapadora Casco, un hito del diseño mundial. A mediados de los años treinta, sus socios fundadores Juan Solozábal y Juan Olive lanzaran al mercado la grapadora, diseñada por ellos mismos.

Aunque las grapadoras ya existían con ese nombre, el diseño moderno (el que conocemos hoy) apareció con este modelo. . Este modelo sigue vendiéndose en la actualidad en todo el mundo.

 

 


 

 

  El Afilalápices

 

Ignacio Urresti creó el afilalápices en 1945 siendo otra de las grandes aportaciones de España al mundo del material de oficina tras la grapadora Casco.

Se inspiró en un molinillo de café, el primer modelo de éste tenía un peso de algo menos de kilo y medio, y parece una mezcla entre un molinillo de café y una cámara fotográfica de visor vertical y su invento se hizo muy popular de forma inmediata, además de ser considerado como un gran ejemplo de diseño.

 

 


 

 

  La Bota

 

La Bota es originaría de Navarra. Es un recipiente flexible, de piel de cabra, que permite conservar el vino, llevarlo consigo y beberlo cuando a uno le apetezca echándoselo directamente al gaznate.

Los modelos originales tienen forma de gota o lágrima, bien rectos o con la boca curvada, y están realizados en piel de cabra cosida a mano y recubiertos interiormente de pez (brea), siendo los brocales de asta de toro torneada.

 

 


 

 

  El Porrón

 

Su nombre proviene de una variedad de pato buceador, cuya forma es semejante a la del porrón.

El porrón es originario de Aragón y Cataluña (porró), pero actualmente extendido por todo el territorio español, es un recipiente de aproximadamente ¾ de litro que de forma tradicional contiene vino que posee dos tubos prolongados: uno fino por el que sale el líquido y otro más grande por el que «respira» y que hace las veces de agarradero. El principio es muy similar al de la bota de vino. El vino que se pone en porrón es generalmente para ser compartido entre varias personas.

El uso más tradicional y popular es para servir el vino entre diversos comensales de forma higiénica sin que el recipiente entre en contacto directo con la boca. De vidrio o cerámica, aún hoy se emplea como objeto más o menos decorativo o tradicional. Su uso se ha extendido no solo al vino, sino también al cava y la cerveza.

 

 


 

 

  El Botijo

 

El botijo es una pieza de alfarería cuya utilidad es para beber y mantener fresca el agua, mediante su evaporación en la arcilla porosa de que está fabricado.

El botijo es un objeto típico de la cultura española, tan habitual en Castilla, Aragón y el tercio sur de la península (Extremadura, La Mancha, Levante y Andalucía), como en las zonas más húmedas del norte o el territorio insular.

El ejemplar más antiguo aparecido en la Península Ibérica pertenece a la cultura argárica y fue hallado en la necrópolis de Puntarrón Chico (Beniaján), cercana a la capital de la región murciana, en cuyo museo arqueológico se conserva.

El principio de funcionamiento del botijo es el siguiente: el agua almacenada se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente seco exterior (característica del clima mediterráneo) se evapora, produciendo un enfriamiento (2,219 kilojulios por gramo de agua evaporada). La clave del enfriamiento está, por lo tanto, en la evaporación del agua exudada, ya que ésta, para evaporarse, extrae parte de la energía térmica del agua almacenada dentro del botijo.

 

 

 


 

 

  El Cóctel Molotov

 

He aquí uno de esos inventos que casi mejor deberían no haberse convertido en realidad. El coctel Molotov, a pesar de tener un nombre "tan ruso", es un invento español. Apareció por primera vez en la Guerra Civil Española, siendo un arma barata utilizada por las milicias del ejército republicano, que paliaban así la carencia de armamento. En realidad, el coctel Molotov como lo conocemos hoy se inventó en Finlandia como evolución del coctel Molotov español.

Se desarrolló tal y como ha llegado hasta hoy en Finlandia en 1939, y fue inventado, en una variedad algo distinta, por el ejército republicano español, que lo utilizó durante la Guerra Civil. El cóctel español no es estrictamente un cóctel Molotov, aunque es similar y anterior al que crearon y utilizaron los finlandeses en su guerra de invierno contra la URSS. Molotov (que significa "martillo" en ruso) era el apodo del revolucionario, periodista y político Viacheslav Mijáilovich Skriabin, y su nombre ha quedado indisolublemente ligado al cóctel por ser responsable de la producción en masa de esta arma durante la Segunda Guerra Mundial. Su utilidad principal es la guerrilla urbana y el ataque con pocos medios a fuerzas superiores, propiciadas por su facilidad de elaboración.

 

 

 


 

 

  El Arcabuz

 

Fue el primer "cañón" portátil, aunque el vocablo arcabuz proviene del holandés, y significa "cañón de gancho". Se inventó hacia 1450, como un arma revolucionaria diseñada para los Tercios Españoles (siempre siendo usada con una defensa de picas). Siendo la primera vez que era posible para un solo hombre transportar y disparar un cañón. El que se tratara de un arma portátil no debe confundirse con que pudiera dispararse a pulso. Los primeros arcabuces disponían de un soporte, como las grandes ametralladoras actuales. La pólvora se cargaba por detrás de la bala, y el proceso era tan lento y complejo que se disponían alabarderos en torno a los arcabuceros para protegerlos en combate mientras efectuaban las recargas. Poco a poco, el arcabuz fue perfeccionándose y aligerándose, hasta que llegó a ser posible dispararlo apoyándolo en el hombro. Para la segunda mitad del siglo XVI, el arcabuz se transformó en el mosquete, cuyo disparo era más potente y efectivo.

La combinación de arcabuceros y piqueros dentro de los tercios españoles marcó la forma de hacer la guerra en Europa durante los siglos XV y XVI.

 

 


 

 

  El Cigarrillo

 

Aunque el tabaco es una planta originaría de America, y también lo es el modo básico de liar sus hojas en forma de "canutos", o cigarros puros, el cigarrillo es un invento genuinamente español. Se debe a los mendigos de la ciudad de Sevilla, que en el siglo XVI empezaron a aprovechar los desperdicios del tabaco y a triturarlos y liarlos en finas hojas de papel de arroz.

Esta práctica fue exportada por los marinos a buena parte del mundo, pero también sería en España donde se empezarían a manufacturar, por parte de las empresas tabacaleras, a comienzos del siglo XIX, ya que antes se consideraba a esta práctica digna de gente de baja calidad.

Fue en 1825 cuando los cigarrillos empezaron a ser empaquetados y comercializados. Las primeras cajetillas manufacturadas iniciaron su venta en 1833, de la que data también el nombre de "cigarrillo". La primera cajetilla comercial, de veinticinco unidades, tenía por nombre "Cigarrillos Superiores". A partir de 1887, la venta de este producto estuvo monopolizada por la Compañía Arrendataria de Tabacos, antepasado de la famosa Tabacalera, ahora convertida en el grupo Altadis.

 

 


 

 

  La Guitarra

 

La guitarra nació en España hacia el siglo XIII, como una variante de la vihuela. A diferencia de ésta, que contaba con seis cuerdas dobles, la guitarra antigua tenía tres cuerdas dobles y una sencilla, que servía para obtener las notas más agudas. Su difusión principal fue entre las clases bajas, mientras que la vihuela gozó de popularidad entre las altas. Incluso se dice que Felipe II tocaba la vihuela y era gran aficionado a la música, lo que ocultaba porque sentía vergüenza en aquellos tiempos de sobria seriedad.

La difusión mundial de la guitarra comenzó en el siglo XVI. También fue llevada a América por los conquistadores españoles. Su diseño actual data del siglo XVIII. La guitarra eléctrica, heredera de la española en su sentido básico y fundamental, fue inventada por el norteamericano Les Paul. Aunque no es instrumento habitual de la orquesta, la guitarra también se ha utilizado en la música clásica. La llamada "guitarra clásica" se popularizó a través de la obra de los compositores Fernando Sor (que fue llamado en Francia el Beethoven de la guitarra) y Francisco Tárrega, aunque su difusión más universal se debe al célebre guitarrista Andrés Segovia.

 

 


 

 

  El Agua de Lavanda

 

Las sustancias utilizadas como perfumes, y los perfumes como tales, tienen un origen que se pierde en la distancia de los siglos. De hecho, un perfume es básicamente algo que huele bien, en contraposición a algo que huele mal. En este sentido, los aromas agradables de flores y plantas quizá se convirtieron en las primeras sustancias empleadas como perfumes; luego vinieron las sustancias de origen animal, como el almizcle o el ámbar gris. La colonia, o más propiamente, el agua de colonia, es un tipo de perfume inventado por un italiano, Juan María Farina, que vivía en la ciudad alemana de Köln (Colonia, en italiano y español), por lo que le dio ese nombre a su creación. Se trataba de un perfume compuesto de romero, neroli, bergamota y limón. Hoy en día es mucho más popular que los perfumes tradicionales, más densos y olorosos. En esta lista de perfumería, llegamos a un invento español: el agua de lavanda, lanzada al mercado en 1925 por la empresa catalana Puig. Esta casa, nacida en 1914, se dedicó al principio a la importación de perfumes franceses, pero la ambición de Antoni Puig i Castelló, su fundador, miraba más lejos que ser un simple intermediario. A través de distintos formatos de envasado, el agua de lavanda se exporta hoy a más de ochenta países, siendo un perfume muy apreciado en el mundo entero. Hay que reconocer su contribución al diseñador André Ricard, responsable de los envases de la firma y ganador del Premio Nacional de Diseño.

 

 

 


 

 

  El Mus

 

El mus es el más popular entre los juegos de cartas que se juegan en España. Su origen es vasco, y se juega en dos parejas de dos jugadores cada una. El origen de su nombre hace referencia a la boca, pues la importancia de los gestos es capital en el mus. Lo más curioso es que los jugadores de mus toman como parte del juego la jactancia de su calidad, aunque todo sea en broma, y rara vez se apueste dinero, sino alguna prenda, como unas copas o una comida. El arte de engañar, del disimulo, convierten al mus en un juego distinto a todos los demás.

 

 


 

 

  El Galeón

 

El comercio y la guerra impulsaron el desarrollo náutico en el siglo XVI. A mediados de ese siglo surge en España el galeón, un buque mayor que una galera pero igualmente maniobrable que ésta. Los primeros galeones tenían una eslora de unos cincuenta metros y un desplazamiento bruto de más de trescientas toneladas. La arboladura constaba de tres palos, con velas cuadradas y latinas. Con el paso del tiempo, el galeón adquirió mayor envergadura, llegó a desplazar hasta casi mil toneladas y se le incorporó un cuarto palo. Sus bodegas eran aprovechables al máximo, pues se rellenaba todo el espacio disponible de modo que la carga estuviera bien compensada. La vigencia del galeón se extendió a lo largo de todo el siglo XVII, aunque fue evolucionando hacia navíos mayores, menos ornamentados, de superior eficacia y con más cañones.

   

 

 


 

 

  El Laringoscopio

 

Curiosamente no era un médico, sino un barítono y profesor de canto obsesionado con que sus discípulos aprendieran a respirar correctamente. Sus ansias de comprender el modo de funcionamiento de la faringe, le hizo desarrollar un aparato para poder visualizarla sin necesidad de una bisección. En 1854 inventó el laringoscopio, diseñado tras unos geniales estudios que realizó sobre la anatomía de la laringe humana (estudiando la suya propia con un espejo de dentista).

Como García trabajaba en Londres desde 1848, ya que desempeñaba el puesto de profesor en la Real Academia de Música, presentó la memoria del laringoscopio y de los resultados obtenidos en su investigación ante la Royal Society en 1855, un año después de haberlo inventado. Lo cierto es que no consiguió despertar el interés de los estirados sabios ingleses, pero tuvo la enorme suerte de que sí llamó la atención de un aplicado médico alemán, llamado Ludwig Türck, que empezó a usarlo para exploraciones en el Hospital General de Viena.

Manuel Vicente Patricio Rodríguez Sitches (aunque se le conocería como Manuel Vicente García), fue un famoso cantante de ópera español del siglo XIX.

El médico alemán Johann Czermak no dejó pasar de largo esta invención y lo introdujo en la práctica de la medicina.

 

 


 

 

  La Navaja

 

Tal y como la conocemos hoy, la poco aristocrática navaja tuvo su nacimiento a finales del siglo XVI: con hoja afilada únicamente en uno de los lados, acabada en punta y normalmente algo curva, pero sobre todo con un mecanismo que permite girar a la hoja para quedar oculta en el interior del mango.

Sus orígenes están diluidos en la leyenda. Se dice que apareció a causa de unas leyes emitidas por el emperador Carlos V, que impedían en España llevar espada a quienes no pertenecieran a la nobleza. Además, una espada era un arma cara e incómoda de llevar encima a todas horas. Así, a partir del siglo XVII la difusión de la navaja fue en aumento, hasta hacerse sumamente popular. Desde España fue difundiéndose por el Mediterráneo, primero hasta Italia y Francia, y después por el resto de Europa hasta llegar a Alemania e Inglaterra, sin olvidar que también lo hizo a Portugal y Marruecos.

 

 


 

 

 

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