Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento
para mi corazón...

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré...

Miguel Hernández

 

 


 

 

Castillo

El castillo de Orihuela se encuentra en el monte de San Miguel, en lo alto de una roca a 240 metros en la sierra de Orihuela.
El castillo se halla en lo alto de la sierra. Al pie se encuentra la población. Domina visualmente toda la Vega baja del Segura.

Era una antigua alcazaba musulmana.
Los muros descienden desde la alcazaba hasta el mismo río y abarcaban al pueblo.
El lugar se caracteriza por su importancia estratégica dentro de la Vega del Segura, pues controla el paso de Murcia a las tierras de Alicante.
Su perspectiva de la vega murciana es imponente.
Orihuela se halla en una estrecha franja de terreno tocando al río.
De esa circunstancia se aprovechó en la Edad Media pues el río era entonces navegable hasta aquí.

 

 

 

 

Historia:

Orihuela fue poblada desde tiempos remotos. Los romanos la llamaron Orcelis, y los visigodos Aurariola, siendo la capital del condado de Oróspeda de Teodomiro, quien, merced al tratado con los invasores árabes de 713, mantuvo una relativa autonomía cristiana hasta el siglo IX, en que pasó a los musulmanes, siendo capital de una cora perteneciente al Reino de Murcia.

La ciudad fue reconquistada en julio de 1242 por el infante Alfonso, hijo del rey Fernando III de Castilla. Pero una sublevación mudéjar hizo necesaria una nueva conquista, protagonizada por Jaime I, quien en 1266 se la entregó a Alfonso X. Inicialmente fue agregada al fuero de Murcia, pero en 1304 fue incorporada al Reino de Valencia, acogiéndose desde entonces a los fueros valencianos. Durante la Guerra de los Dos Pedros, Pedro I el Cruel de Castilla atacó el castillo en 1364 sin éxito, consiguiendo tomarlo finalmente dos años después. Orihuela no volvería al Reino de Valencia hasta 1375.

En el transcurso de las Guerras de las Germanías fue conquistada por las tropas del general Vélez, que derrotó a los agermanados en 1520. Durante la Guerra de Sucesión apoyó la causa del archiduque Carlos. Fue tomada por los franceses en la Guerra de la Independencia sin ofrecer fuerte resistencia. En marzo de 1829 un terremoto que asoló la región hizo estragos en Orihuela, afectando a la mayoría de edificios y al castillo. La ciudad se proclamó partidaria del pretendiente en las Guerras Carlistas, entrando sus tropas en la plaza en 1837.

El castillo de Orihuela debió existir en la época de Teodomiro, pues hay referencias concretas a que ya estaba construido en el año 859, cuando los normandos lo atacaron y consiguieron tomarlo. Según la leyenda, Teodomiro se refugió en sus murallas ante el avance musulmán, y disfrazando a las mujeres de la ciudad de soldados, hizo creer a Abd al-Aziz que había recibido refuerzos, consiguiendo condiciones favorables para lo que sería el Tratado de Teodomiro.

Abd-al-Rahman III al-Nasir, en el siglo X, comenta que la capital de la cora de Tudmir (Orihuela) es como una antigua e inexpugnable fortaleza que ya había servido a los cristianos.
Al-Idrisi, en el siglo XII, define Orihuela:

"... los muros de Orihuela del lado del Oeste son bañados por este río (Segura); un puente de barcas da acceso a la villa. Está defendida por un castillo muy fuerte construido sobre la cumbre de una montaña y está rodeada de jardines y de huertos, juntos unos a otros, que producen frutos en cantidad prodigiosa.. Allí se gozan todas las comodidades de la vida. Hay bazares, alquerías..."

Sin duda se trató de una gran fortaleza, de gran importancia a lo largo de toda su historia por su valor estratégico. Fue reformado en numerosas ocasiones, especialmente tras la Reconquista. Está documentado que distintos monarcas asignaron partidas para su mantenimiento y refortificación, como aquellos en los que Jaime II ordenó donar 3.000 sueldos anualmente para reparar el castillo.

Durante la Guerra de Sucesión, una gran explosión provocada por la caída de un rayo sobre el polvorín destruyó la mayor parte del castillo, ordenándose su demolición por considerarse irrecuperable. El terremoto de 1829 también causó graves daños.

 

Descripción:

Fue construido en siete círculos, estando reservado el superior para los altos cargos militares. Actualmente se pueden ver aún grandes tramos de sus murallas, así como restos de algunas torres. También pueden distinguirse los distintos elementos incorporados en sucesivas épocas.

 

Materiales

Amurallamiento superior:

En la parte más alta de la roca se observa un recinto irregular de mampostería que podría equivaler a la antigua alcazaba musulmana.
Dentro de ese recinto existen una serie de dependencias entre las que se distinguen un aljibe con bóveda de cañón de seis metros de longitud, en buen estado de conservación.
Además se observan una serie de alcobas con entradas en medio punto de ladrillos.

Desde este recinto arrancan dos lienzos de murallas:
El primer lienzo es un lienzo de mampostería de un metro de anchura construida en "opus incertum".
Desciende hasta llegar a un cubo de sillería.
Desde ahí arranca otro lienzo.
El segundo lienzo es una muralla de sillarejo en hiladas paralelas y desciende hasta unirse con los muros del recinto inferior.
Es posible observar una gran balsa de seis por doce metros.

Amurallamiento inferior:

Se compone de cinco torreones de cuatro metros de altura; algunos son macizos hasta el adarve.
Algunos de ellos poseen un estilo de construcción de: mampostería en la base a base de hiladas paralelas, después tapial de noventa centímetros y rematan en sillería.
Otros torreones son: esquinas redondeadas, al exterior de tapial, pero al interior son de mampostería. Se hallan bastante inclinados.
También poseen agujeros en su interior de hasta cincuenta centímetros, distribuidos en los ángulos y todos al mismo nivel. Eso quiere decirnos que se trataría de una estructura que mantendría alguna construcción en saledizo.
Sale un lienzo de muralla que baja hasta la ciudad. Es de tapial de noventa centímetros de altura por un metro de anchura.
En ella se halla una torre de base cuadrada, de seis metros de altura y construida también en tapial.

 

Estado de conservación:

Se encuentra en estado de ruina.
A pesar de haber sido declarado como Ruinas Históricas el 3 de junio de 1931 y estar amparado por el Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Orihuela, su degradación es continua. La necesidad de consolidación de los restos del castillo y del recinto amurallado es imperiosa, dado que las inclemencias meteorológicas, el paso del tiempo y la acción del hombre han contribuido a que estas ruinas se encuentren en un estado muy alarmante de conservación.

 

Protección:

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Ruinas Históricas y Gloriosas del Castillo de Orihuela
Bien de Interés Cultural
Patrimonio Histórico de España
Declaración: 3-6-1931
Figura de protección: Ruinas monumentales
Ubicación: Orihuela, Alicante
Construcción: Siglo VI - Siglo XVI
Estilos predominantes: Visigodo, gótico.

 

Curiosidades:

De él dijo el cronista Jerónimo Zurita (en el siglo XVI) que era llave y defensa de todo el reino de Valencia. Así mismo, el Canciller Ayala dijo que era uno de los castillos más fuertes y hermosos. Su fama de inexpugnabilidad vino consolidada en la Guerra de los Dos Pedros al hacer falta doce años de asedio para poder tomarlo, existiendo crónicas, que cuentan que la rendición vino dada no por toma sino por falta de alimentos de los moradores (contando que incluso hubieron de acudir al canibalismo)

 

 


 

 

Algunas fotos del Castillo de Orihuela. Clic sobre la foto para ampliarla.

 

 

 

 


 

 

Murallas

Las murallas de la ciudad de Orihuela constituían una construcción defensiva de origen greco-cartaginesa, que se construyó aprovechando las defensas naturales con las que contaba la ciudad (el río y el monte trasero denominado de San Miguel. Las murallas circundaban la ciudad y poseían dos cinturones uno externo que protegía a la ciudad y otro interno que protegía al Castillo y al Alcazaba de Orihuela, llamada esta última muralla del Castillo. Dicha construcción se encontraba alrededor del castillo diseminada por el monte de San Miguel formando un anillo defensivo interno.

Las murallas de la ciudad fueron durante siglos una de las defensas de la misma, además de los elementos geográficos como el río o los montes traseros. Las mismas fueron construidas en época visigoda, reconstruidas en época almohade. Fueron reformadas varias zonas en el siglo XIV, tras la Guerra con Castilla, así como en el siglo XVI por mandato de Felipe II.

La ciudad pese a ser fundada por los griegos, no fue plaza defensiva hasta que Amílcar Barca pasó por ella y estableció en ella un fuerte de defensa de retaguardia y aprovechando la altitud del monte de san Miguel que otorgaban una visión casi completa del Valle de río Segura.

Las actuales murallas fueron construidas en época visigoda, reconstruidas en época almohade. Fueron reformadas varias zonas en el siglo XIV, tras la Guerra con Castilla, el rey Pedro IV el Ceremonioso, mandó, tras la Guerra de los dos Pedros que tuvo a la ciudad en sitio durante doce años, reformar las murallas de la ciudad, por lo que esta reforma afectaría a las torres para reconstruir las partes afectadas por la contienda y que se elevara la altura de las mismas. Del mismo modo, el rey Felipe II ordenó a sus arquitectos la restauración de todas las murallas de la ciudad, con el fin de otorgar una mayor eficacia defensiva a las murallas de la primera ciudad de la Gobernación, a costa de la Hacienda Real.

En el siglo XVIII la ciudad en aquella época era la segunda ciudad más importante del reino valenciano, solo superado por la ciudad de Valencia, y siendo una de las más importantes del medievo en España. La ciudad fue capital del Reino de Valencia durante un breve periodo comprendido bajo el reinado del rey español Felipe V de Borbón, vencedor de la Guerra de Sucesión Española, y hubiera seguido así de no haberle convencido para que cambiara el rey de opinión el obispo y virrey de Valencia y Murcia, el cardenal Belluga.

El rey Felipe V de la mano del Cardenal Belluga, mandó destruir las murallas de la ciudad con el fin de dejarla en la indefensión, como castigo a no haber apoyado su causa en favor del archiduque Carlos de Austria (futuro Emperador Carlos VI de Austria).

 

 

Puertas de acceso:

La ciudad poseía cuatro puertas de entrada a la misma. Entre ellas estaba:

Puerta de la Traición, que daba acceso a través del Río segura al centro de la ciudad.

Puerta de Murcia. Construida en la salida hacia Murcia, en la zona del actual barrio del Rabaloche.

Puerta de la Olma, de Crevillente o de Elche. En la zona del camino antiguo hacia Elche. Es la única puerta de entrada a la ciudad que queda en pie tras el derrumbe de las murallas por Felipe V. Es de origen almohade, aunque el rey Felipe II mandó reformarla en el siglo XVI. En la parte alta se encuentra timbrada por el escudo de la ciudad y sobre él un alto relieve con la imagen de San Miguel, protector de la ciudad. Hoy día sigue realizándose en ella el bello ritual de la entrada de los prelados de Orihuela a lomos de una burra viniendo desde Castilla. Se halla junto al Colegio del Patriarca o de Santo Domingo. Declarada Bien de Interés Cultural.

 

Muralla:

La destrucción que de la muralla se hizo por el Cardenal Belluga, ordenado así por el Rey Felipe V, dio a lugar a que en la actualidad no exista una muralla uniforme, sólo existen torreones y lienzos de modo discontinuo.

 

Torres:

Torres de Monserrate.

Las Torres de Monserrate, son un conjunto de torreones de la muralla, de origen almohade. Se trata de dos torres situadas a las espaldas del Santuario de Nuestra Señora de Monserrate. Se encuentran situadas en la falda del Monte de San Miguel en la calle Torreta.

La desaparecida muralla conectaba estas torres con la Puerta de Murcia (hoy desaparecida) y la muralla interna del Castillo de Orihuela, destruida en el siglo XVIII.

La cronología de las torres en principio se fija en el siglo XII-XIII, siendo de época almohade, aunque no se descarta que su antigüedad fuera mayor, habida cuenta la existencia de una muralla visigoda que protegía el castillo de Teodomiro. Además, por el propio lienzo de la muralla, se encontraba unida a la Torre de Embergoñes, punto de la muralla más a oeste de la ciudad.

En el año 2008 fueron restauradas por el Ayuntamiento de Orihuela en una campaña por la recuperación del Patrimonio arquitectónico-militar. En la actualidad, ambas torres poseen la declaración de Bien de interés cultural desde el año 1949.

Torre de la Casa Casinello.

Torre y Restos arqueológicos de la muralla de la ciudad situados en el patio de la casa Casinello y en la plaza de los cantores de la pasión. Es una torre de planta cuadrada reformada en el siglo XIV. Está declarada Bien de Interés Cultural.

Torre de Embergoñes.

Se trata del punto situado más al oeste de la muralla de la ciudad de Orihuela. Se trataba de la torre vigía encargada de vigilar la zona norte de la Huerta de Orihuela así como el cauce del Río Segura con el fin de evitar ataques castellanos venidos desde Murcia o ataques de los musulmanes de Granada y avistar intrusos que pudiesen llegar por esa zona.

La torre es una interesante construcción de planta hexagonal. Es una obra de tapial de mortero de cal y arena que incluye gravas y piedras calizas de distinto tamaño. Aparece citada en las fuentes escritas como Torre del Cantón o de Don Ramón.

En la actualidad, la torre posee la declaración de Bien de interés cultural desde el año 1949.

 

 

 

 

Torres del Seminario.

Se trata de dos torres de la muralla interior perteneciente al Castillo. Se encuentran situadas en la zona este del edificio del Seminario. Está declarada Bien de Interés Cultural.

En la actualidad quedan varios lienzos completos y diversas torres, así como una puerta de acceso a la ciudad, de las cinco que había.

 

Algunos de los elementos que permanecen son:

 

Puerta de la Olma, de Crevillente o de Elche.

Única puerta de entrada a la ciudad que queda en pie tras el derrumbe de las murallas por Felipe V. Es de origen almohade, aunque el rey Felipe II mandó reformarla en el siglo XVI. En la parte alta se encuentra timbrada por el escudo de la ciudad y sobre él un alto relieve con la imagen de San Miguel, protector de la ciudad. Hoy día sigue realizándose en ella el bello ritual de la entrada de los prelados de Orihuela a lomos de una burra viniendo desde Castilla. Se halla junto al Colegio del Patriarca o de Santo Domingo. Declarada Bien de Interés Cultural.

 

 

Lienzo de muralla de las Salesas.

Situada en el sótano del Aulario de la Universidad Miguel Hernández se haya parte de la muralla formada por un lienzo en el que se integran cuatro torreones de origen Almohade, modificadas en el siglo XIV, junto a ella se pueden visitar, baños árabes, viviendas islámicas y restos de edificios góticos y barrocos, así como restos del Palacio del Rey Fernando el de Antequera, y restos arqueológicos del ajuar de las viviendas almohades que en él se hallan. El Museo de la Muralla, que lo contiene fue declarado Bien de Interés Cultural.

 

Torres de Monserrate.

Restos arqueológicos de la muralla de la ciudad. Posee dos torreones de la muralla de la ciudad, próximos a la antigua puerta de Murcia. Se halla junto al Santuario de Monserrate, en la calle torreta. Está declarada Bien de Interés Cultural.

 

Torre de la Casa Casinello.

Torre y Restos arqueológicos de la muralla de la ciudad situados en el patio de la casa Casinello y en la plaza de los cantores de la pasión. Es una torre de planta cuadrada reformada en el siglo XIV. Está declarada Bien de Interés Cultural.

 

 

Torre de Embergoñes.

Interesante torre de planta hexagonal, obra de tapial de mortero de cal y arena que incluye gravas y piedras calizas de distinto tamaño. Aparece citada en las fuentes escritas como Torre del Cantón o de Don Ramón. Es de cronología almohade y servía para la defensa de la ciudad con el fin de avistar intrusos que pretendían la conquista de la ciudad a través del Río Segura o la zona central de la Huerta. Está declarada Bien de Interés Cultural.

 

 

 

 

Torres del Seminario.

Se trata de dos torres de la muralla interior perteneciente al Castillo. Se encuentran situadas en la zona este del edificio del Seminario. Está declarada Bien de Interés Cultural.

 

 

 

 

 

 

 

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