Personajes históricos muy sucios

La historia contó con una buena cantidad de "sucios".

El famoso Rey Sol, Luis XIV de Francia, se bañaba dos veces al año.

Para la Reina Isabel de Aragón, España, había que bañarse "solo recién nacido y en víspera de una boda".

El genio Leonardo de Vinci se acostaba con las botas puestas, a las que consideraba una segunda piel.

De San Antonio se desconocía cuando se bañaba (lo que presagia un largo tiempo), él argumentaba que no lo hacía "para evitar el placer de tocar su propio cuerpo".. según sus conceptos.

Enrique IV de Francia olía tan mal, de puro sucio, que su esposa estuvo a punto de desmayarse por su 'aroma' después de la boda.